De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

domingo, 6 de julio de 2014

Äkta människor. Humanos reales


http://www.filmaffinity.com/es/film697709.html     Ya había visto antes alguna que otra serie escandinava que me había llamado la atención por su calidad, pero todas ellas eran thrillers policíacos, con ambiente a cine negro. Äkta människor es una serie sueca, pero no es pura ciencia ficción.

     Y que nadie se llame a engaño, cuando digo pura me refiero a eso, a que pertenece al género de la ciencia ficción pura, a un género que desarrolla una idea científicamente verosímil en un mundo alternativo, que ha cambiado con respecto al nuestro como resultado de esa idea.

    Aquí no hay persecuciones de naves espaciales, ni batallas de robots ni nada de eso: eso la convertiría en una mezcla de ciencia ficción y acción o aventuras, que suele ser lo habitual. Pero no por ello es una serie mala o aburrida. Todo lo contrario Äkta människor es una de las mejores series de ciencia ficción que he visto, y desde luego la mejor serie sobre robots.



    Porque de eso es de lo que va Äkta människor, de robots completamente antropomórficos, de androides casi tan similares a los humanos como los de Blade Runner, película con la que comparte más temas de los que al principio podría parecer.

   Estamos en Suecia, en un futuro muy cercano, o bien en un presente alternativo: no lo especifican, pero por los coches, los ordenadores, y toda la demás tecnología bien podría ser lo segundo (o simplemente, y lo que creo más probable: que no había presupuesto para invertir en esas cosas y era más barato usar atrezzo actual que futurista).

    Sin embargo hay un cambio con respecto a la suecia actual: los robots se venden de forma extensiva como productos de consumo, y llevan vendiéndose desde hace años, de hecho hay robots muy antiguos y otros más modernos, con más capacidades. Tienen un aspecto exterior tan humano que de hecho la gente no los llama robots, los llama hubots (combinando humano y robot), y son tan reales que pueden llegar a confundirse con los humanos, sobre todo si no hablan.

     Es curioso como la serie hace de la necesidad virtud: en vez de diseñar un robot mecánico con un exoesqueleto de metal cromado a lo Terminator o a lo Yo, Robot, que sería muy costoso, basta ponerle a un actor de carne y hueso unas lentillas con un color raro, una capa de maquillaje que le haga parecer un maniquí, y una ropa chillona, y ya tenemos un hubot. Además tampoco necesitas que el actor sea muy bueno: los hubots no hablan precisamente como un premio nobel. De hecho un dato curioso: para el papel de uno de ellos eligieron a la que fue Miss Suecia en 2006, una rubia con cara de muñeca llamada Josephine Alhanko. No se si iban con segundas intenciones.

    En todo el primer mundo, robots con características humanas, se comercializan a las empresas (como repartidores, carteros, recepcionistas, encargados de almacén,...) pero también a las familias.

    Existen tiendas como el Hubot Market, donde por un precio no precisamente económico, pero si abordable, se puede adquirir un hubot niñera para cuidar de los bebés, o un hubot criada para que cocine y limpie la casa, o un hubot geriátrico para hacer compañía y vigilar la medicación, la comida y demás de los ancianos que viven solos, etc...    Incluso hay hubots sin utilidad práctica, meramente hubots de compañía: uno para cada necesidad.

     Porque los hubots no son sólo grandes muñecos de tamaño natural con un interruptor de encendido y  cable retráctil terminado en un enchufe para recargarse debajo de la axila izquierda (que es donde lo tiene) y un conector USB en la espalda: son inteligentes y son autónomos, al menos razonablemente autónomos (ellos se encargan de controlar cosas como su nivel de carga o de fluido hubot, y de recargar ambos en caso de ser necesario) y razonablemente inteligentes: pueden hablar y mantener una conversación, no solo hacer las tareas para las que están programados. De hecho la gente que tiene hubots se acaba encariñando con ellos, considerándolos casi miembros de la familia.

    Pero claro si la serie se limitara a esto, a un mundo en el que todo es perfecto, sería un aburrimiento. No todo es tan de color de rosa.

     El mercado de hubots es muy grande, y algunos también se venden como robots de compañía... o como juguetes sexuales, de ambos sexos, con solo incorporarles una pequeña tarjeta.

     Como amantes son complacientes, incansables, nunca discuten, no son egoistas... y una de las ideas curiosas que desarrolla la serie es, en una analogía con la homosexualidad, cómo hay algunas personas que se consideran a si mimas con una orientación sexual distinta: no solo es que tengan relaciones sexuales con ellos, sino aman a los hubots, sentimentalmente hablando,  y no ven nada malo en ello, pese al desprecio o el rechazo del resto de la sociedad.

     Otra idea que explora la serie: el esclavismo. ¿Hasta que punto los hubots no son nuestros esclavos modernos? A los que explotamos, en nuestras fábricas, en nuestras casas, para ayudarnos o simplemente para satisfacer nuestras necesidades de todo tipo, incluyendo las sexuales: hay también prostíbulos hubots. ¿Hasta que punto son seres inteligentes y conscientes de si mismos? Y si lo son ¿no sería eso una forma de esclavitud? ¿No deberían tener los mismos derechos y deberes que los humanos?

     Aunque muchas si, no todas las familias tienen un hubot. Por dos razones: la primera  porque no son baratos, pero la mayoría de las personas de clase media podría permitirse uno si quisiera. Y la segunda porque no todo el mundo los ve con buenos ojos.

     Existe un movimiento social abiertamente en contra de los hubots, bien por razones de seguridad (¿hasta que punto puedes dejar a una máquina cuidando de tus hijos, o de tu padre anciano?, bien por razones económicas (gente que ve como otros o ellos mismos van perdiendo su trabajo al ser reemplazados por hubots), bien por razones morales (gente a la que le repugna que haya gente enamorada de hubots o que mantenga relaciones con ellos).

     El nombre de este movimiento es el que da nombre a la serie: se llaman a si mismos “äkta människor” (que podría traducirse por algo así como “humanos reales”, o “gente de verdad”) y sus miembros no llaman a los robots hubots: los llaman Pacmans, comecocos, como en el antiguo videojuego.

      Ya decía antes que no todo es perfecto y bonito en este mundo: también hay un mercado negro de hubots, en los que se venden hubots de dudosa procedencia “pirateados”, con ciertas restricciones eliminadas (muy apreciado por ejemplo para el sexo). Los hubots se roban, se piratean se revenden para la prostitución callejera, o para cualquier otra cosa.

     Los hubots de esta serie tienen algo así como mecanismos de seguridad que pueden ser removidos si se sabe como. Es un poco parecido a las tres leyes de la robótica de Asimov, con las que se marcaba la impronta de todos los robots en sus relatos. De hecho, como homenaje, en un diálogo de la serie se habla de “levantar las restricciones Asimov”.

     Pero esta serie tiene más en común con Blade Runner que con Yo, Robot (no sólo Yo Robot, película, sino también el libro). A lo largo de la primera temporada (10 episodios de una hora de duración) hay 3 grandes tramas paralelas:


      La primera, es la historia de una familia de clase media que acaba haciéndose con los servicios de una extraña hubot, casi sin proponérselo y la del abuelo de esa familia, ya anciano, que vive con un viejo hubot que le hace compañía, un modelo antiguo al que llama Odi y del que es inseparable.


     La segunda es la de un amargado y malhumorado encargado de almacén que ve como su mujer presta más atención a su hubot/entrenador personal que a él mismo, al tiempo que cree amenazado su empleo pues su empresa cada vez está sustituyendo a más humanos por hubots en las tareas del almacén.


      Y la tercera, la más interesante: la que sigue la peripecia de un grupo de hubots sin dueño (lo cual es ilegal), aunque guiados por un humano: Leo. Son hubots libres, o mejor dicho liberados, que se llaman a si mismos los hijos de David, que fue la persona que programó su código fuente para hacerlos libres. 

   Como los androides de Blade Runner, estos hubots son conscientes de si mismos, no están tan limitados como los hubots normales y no se ven como máquinas. Pero también buscan a su creador, y sobre todo buscan el código fuente que creó, y que libera a los hubots de ser simples máquinas. Como un hubot le dice a un humano en un diálogo de la serie:

-¿Sólo porque no venimos de un útero se nos puede tratar como a una motocicleta? Vosotros nos creasteis. No pedimos estar aquí.
-¿Y donde estabais antes de estar aquí?
-En vuestra imaginación

    Como veis si que tiene más en común con Blade Runner de lo que a primera vista aparente. Incluso quizás más en la segunda temporada (otros 10 episodios, también de una hora de duración) donde, sin perder el elemento de trilles, las tramas convergen, se van resolviendo puntos que quedaron abiertos en la primera y se plantean algunos de los dilemas morales de la serie, como si los hubots pueden amar, o ser religiosos, o tener derechos como los humanos.

   Resumiendo, una pequeña joya desconocida, que probablemente acabarán copiando británicos o americanos en cuanto la descubran, y de la que os dejo un pequeño trailer/anuncio, para que os hagáis una idea y os animéis a verla.



7 comentarios :

  1. Agradezco la noticia, después de Black Mirror no he visto nada decente que tenga por clave argumental el futuro cercano según lo recrea la ciencia ficción. Tus referencias suelen ser un código fiable para moverse entre la sobreabundancia de información y la escasez de conocimiento que caracteriza a nuestro tiempo.

    Saludos.

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    1. Pues muchas gracias por el cumplido. No aspiro a ser referencia de nada, pero me alegro si mis opiniones te son útiles de alguna manera... y espero que no te decepcionen demasiado cuando no lo sean.

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  2. Una historia un tanto rara pero bastante atractiva, creo que Akta Manniskor es en general una de las series con contenido que vale la pena. Esperaré la segunda temporada.

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    1. Estamos de acuerdo Sofía. Pero ya hay una segunda temporada completa.

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  3. Estoy apunto de terminar la segunda temporada y me encanta.
    Debería emitirse en abierto porque sería un boom increible para la gente que está acostumbrada a series más mediocres.

    Espero que haya una tercera... se sabe algo sobre esto?

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    1. A mi también me gustaría la tercera. Pero hasta donde yo se no se es´ta rodando

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  4. Graciñas desde Galicia pvr toda la info interesante que aquí perpetras!
    Cuando terminas una serie interesante que vale la pena, buscas más info y... Aquí estamos!
    Ahora píspo me pongo a buscar como un yonkie si has escrito algo sobre la que es para mí la mejor serie de todos los tiempos: The Wire.
    Para mi gusto, solo los Soprano está al nivel.
    Y concuerdo en todo lo dicho: Las series escandinavas suelen tener un nivel alto, son originales, frescas y no te toman por gilipollas, como la mayoría de producciones yankees.
    PD: Acabé aquí gracias a filmaffinity.
    Un saludo, "Hombre Esquizoide del Siglo XXI" ;-)

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