De que va todo esto

¿De qué va todo esto? Este blog no pretende ser más que un conjunto inconstante (espero que no incoherente) de opiniones surtidas. Pero recuerda:
"Las opiniones son como el agujero del culo, todos tenemos uno y creemos que el de los demás apesta."

jueves, 6 de septiembre de 2012

Forbrydelsen: El The Killing original

       De unos años a esta parte están muy de moda los autores de novela negra o policíaca escandinavos o nórdicos en general. Esta sería el equivalente para televisión. Autentico cine negro serializado en capítulos, escrito e interpretados por daneses y ambientado en Dinamarca.

     Forbrydelsen (cuya traducción sería más o menos El Crimen) parte de una idea muy normal, hasta trillada, del género policiaco: Nanna Birk Larssen, estudiante danesa de 17 años, aplicada, responsable, e hija mayor de una familia de clase media-baja cuyos padres poseen una pequeña empresa de mudanzas, aparece brutalmente asesinada en el maletero de un coche el último día de trabajo de la detective Sarah Lund, que va adejar la policía para mudarse a Estocolmo, pues su novio sueco, y el primer día de trabajo del recién llegado sustituto: Jan Meyer. Así que los dos empiezan a investigar conjuntamente el caso.


Sarah recogiendo sus cosas se cruza con su sustituto
       ¿Y donde está la novedad, y el mérito de la serie? Al fin y al cabo se trata de resolver el misterio de quien la mató, como en tantas y tantas películas y series policiacas. Pues fundamentalmente en dos cosas: la ambientación y los personajes.

       La ambientación es oscura, como corresponde al cine negro, y fría, como parece corresponder al carácter nórdico. Gran parte de la serie ocurre de noche, en espacios solitarios o en interiores más bien oscuros y opresivos. Casi siempre está lloviendo, o ha llovido y el paisaje está mojado, o está nublado y el cielo es gris plomizo: casi no vemos el sol (a esto ayuda el que los acontecimientos que ocurren en la serie se desarrollan en otoño: en octubre y noviembre).
     Este estilo visual crea la atmósfera precisa de suspense, a la que también ayudan la sabia utilización de los silencios.

Sarah y su compañero Meyer investigando la escuela
       En cuanto a los personajes, lo mejor es la credibilidad, la complejidad y el realismo de muestran. La protagonista absoluta, muy por encima de su compañero Meyer, es Sarah Lund.
     Obsesiva hasta la enfermedad, meticulosa, adicta al trabajo; acaba retrasando su marcha a Estocolmo con tal de seguir investigando el caso, lo que afecta a su desastrosa vida personal, con su novio paciente, pero cada vez menos y con su hijo adolscente (es madre separada).

Nanna Birk Larssen, la víctima
       Pero a medida que se va avanzando en la investigación del asesinato, en lugar de esclarecerse los hechos, todo se complican más y más.
    Nada es lo que parece a priori: Nanna guardaba secretos que hacen pensar que no es la chica ejemplar que parecía ser (en este sentido la serie recuerda mucho a Laura Palmer y a Twin Peaks), su padre, un honrado y bonachón trabajador con la apariencia de un oso brutote pero tierno, tiene un pasado algo tenbroso y violento, del que se redimió con su familia. La familia en si también es un poco extraña: la madre de la chica asesinada y amantísima esposa acaba desvelando un lado oscuro de su caracter, su hermana menor, tía de Nanna y siempre presente en la familia, también parece saber más de lo que dice y llevar una vida privada algo turbia; uno de los empleados de confianza de la empresa de mudanzas y amigo muy antiguo del padre, también está siempre rondando la casa familiar aún sin ser parientes...
El candidato, en campaña electoral, se ve implicado
       Y no sólo en el ámbito de la familia de la chica las cosas son diferentes a lo que se ve a primera vista, pues hay ramificaciones en más lugares: en la escuela, su profesor favorito, de la que también ella era su alumna favorita, un hombre casado de origen musulmán, quizás tenga relaciones con radicales. O en la política municipal, con Troels Hartmann un candidato a la alcaldía al que el asesinato de la chica también puede acabar salpicando de alguna manera (están en plena campaña electoral) cosa de la que no dudarán en sacar partido sus adversarios políticos, sea cierta o no.
        El formato, la estructura y la técnica con la que están facturados los episodios empiezan siendo una de las bazas a favor de la serie, pero terminan siendo uno de sus pocos puntos débiles. Cada episodio comienza en frío, sin sintonía de ningún tipo, y dura aproximadamente 60 minutos que cubren 24 horas de investigación en el tiempo interno de la serie, aunque habitualmente los episodios están a caballo entre dos días.
       No hay flashbacks, no ha elipsisis, no hay voces en off... cada episodio suele terminar en un climax, de un par de minutos de duración, en los que, acompañados de la sintonía de la serie (una música de percusión con un ritmo creciente e insistente) vamos saltando entre escenas de los distintos personajes, sin diálogos la mayoría de las veces, que acaban desvelando algo importante para la investigación justo al final del episodio, por lo que, habitualmente, los episodios acaban todos en un cliffhanger.
       Digo que este acaba siendo también su talón de Aquiles porque aunque seguir durante todo un episodio una línea de investigación concreta para justo al final revelar que no conduce a ningún lado y hacer que el espectador se fije en otro posible sospechoso para el capítulo siguiente funciona bien y engancha las primeras veces, pero si lo haces continuamente, casi en cada capítulo, acaba cansando un poco.

      El otro punto flaco de la serie es su duración. No es una serie episódica, en el que cada episodio sea autoconclusivo. En su lugar la trama, el caso a investigar, dura toda la temporada completa... y la primera temporada tiene 20 episodios. Demasiados. La serie acaba sufriendo de alargar la historia tanto, un poco artificialmente y más teniendo en cuenta como se resuelve finalmente la investigación del asesinato.

       Los 20 episodios de la primera temporada se emitieron en 2007, pero dos años después, en 2009 se emitió una segunda temporada con la misma premisa (Sarah Lund investigando un crimen, nuevamente por casualidad pues inicialmente no es la asignada al caso) y la misma estructura (episodios de una hora de duración cubriendo cada uno un día consecutivo en la investigación).

El ministro de justicia: nuevamente los políticos...
       En este caso no se trata sólo de un crimen, sino de una serie de crímenes que parecen apuntar la existencia de un asesino en serie, pues tras el hallazgo de la primera víctima, una abogada que trabajaba para el ejercito, empiezan a aparecer muertos uno tras otro un grupo de soldados daneses que formaron parte de un comando que fue enviado a Afganistán.
      También el caso tiene ramificaciones políticas, como en la primera temporada, pues aparece en escena Thomas Buch, el recién nombrado Ministro de Justicia, que empieza a rascar y a investigar un posible escándalo relacionado con una supuesta matanza de civiles afganos por parte de tropas danesas y que quizás su predecesor en el cargo quiso ocultar.

       Para la segunda temporada corrigieron algunos de los errores de la primera, y sólo dura 10 episodios, lo que hace que la historia no se alargue artificialmente, ni juegan tanto al gato y al ratón despistando al espectador con posibles sospechosos, uno tras otro, que luego no son tal. Sin embargo, la historia de la primera temporada tiene bastante más fuerza por lo que la segunda temporada no es mejor que la primera. Al parecer hay prevista una tercera temporada para noviembre de 2012.

      En 2011, la cadena por cable americana AMC hizo un remake trasladando la historia a los Estados Unidos: The Killing, que se llegó a emitir con cierto éxito en abierto en España. Pocas veces he visto un remake que sea una copia tan minuciosa y detallista del original; copian todo, desde el apellido de la chica asesinada (Larssen) hasta la musiquilla de percusión con que se cierra cada capítulo. Esto es especialmente notable en los primeros episodios, luego introduce algunos cambios y subtramas menores que incluso me gusta más cómo están tratados en el remake.
        La versión americana es muy buena, tanto como el original, o dicho de otra manera, el original no tiene nada que envidiarle a la copia americana, según se mire.

       De hecho, es un remake tan fiel que copia incluso sus defectos: una trama demasiado alargada durante muchos capítulos, jugar continuamente a engañar al espectador señalando a un sospechoso para al final del capítulo cambiar a otro, etc. La primera temporada de la serie americana, con 13 episodios, cubre aproximadamente la mitad de la primera temporada del original danés, quedando el resto para una segunda temporada, con lo que la técnica del cliffhanger es llevada al extremo: la temporada acaba con el caso sin resolver. Al parecer no se va a adaptar el caso de la segunda temporada de la serie  danesa.

2 comentarios :

  1. Pues leído el post estoy totalmente de acuerdo contigo Seldon.
    Tienes razón en que cada episodio apunta a un personaje que luego resulta no ser, por lo que puede llegar a restarle intriga ya que sabes de mano que al que están investigando no es el asesino.
    Sin embargo y a pesar de esto, creo que está muy bien hecha y me gustó la resolución del caso (hablo de la americana que es la que vi) así que creo que se le pueden perdonar esos "fallos".
    Excelente análisis (como siempre).
    ;)

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  2. Muy buena la tercera temporada también. En esta ocasión Sarah Lund sigue teniendo problemas con su hijo, ya adulto, pero ahora aparece un nuevo compañero novato y un antiguo novio (ahora del servicio de intligencia y seguridad) para trabajar en un crimen sin resolver del pasado (una niña huérfana que aparentemente se suicidó), y en el secuestro de la hija pequeña de un rico armador propietario de una gran compañía naviera que apoya al gobierno del primer ministro, a punto de presentarse a la reelección.

    Y el final de la temporada espectacular!

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